Una inversión de futuro

Me cuentan que en Doha han construido una gran aguja de metal y que la han dispuesto verticalmente, con la cúspide afilada compitiendo con sus altos rascacielos. Dicen que cada día los camellos de Quatar desfilan bajo el arco que introduce el hueco de su base y que esto le produce una enorme satisfacción al gran señor del emirato y a los principales prohombres de la ciudad. Sin embargo apenas se habla del problema generado por la obra. Al parecer ha sucedido que los barrenderos han convocado una huelga para solicitar un aumento de sueldo que compensase la sobrecarga de trabajo que producían los cuadrúpedos con joroba, y que, en el curso de las manifestaciones programadas, la salvaje policía ha reprimido con tal dureza al movimiento sindical que, al final, media docena de trabajadores han sido detenidos y llevados hasta las negras mazmorras del régimen. Su sangre, dicen, embadurna ahora la base del monumento y me cuentan que por eso los camellos que se acercan ante el arco se dan la vuelta y se vuelven hacia el desierto, despojando así a la gran aguja de su teórica utilidad profética.