La ballena de Jonás

Recorrió de punta a punta aquel mar azul intenso, intentando hacerse idea del paisaje y las historias que surgían más allá de la barrera que las olas dibujaban a la vera de la costa y haciendo preguntas incómodas a los pocos marineros que pasaban en sus barcos y sabían escuchar sus quejidos abisales. Sin embargo, a pesar de haber usado la mayor parte de su larga vida en la búsqueda incesante de algún dato sobre el mundo que las aguas rodeaban, poca cosa es lo que pudo averiguar pues los hombres rehuían el contacto ante el miedo que infundía su tamaño. Le dijeron que había sol, que en los campos crecía el trigo y que ejércitos de árboles peleaban en silencio por un trozo de tierra pequeño y que bichos con cuatro patas se enfrentaban por amor y se mataban, le dijeron que, además, circulaban grandes ríos, y que había también lagos y estanques y pozos profundos. Le dijeron que había peces que vivían en el agua y pájaros que volaban... Pero el inmenso cetáceo estaba ya decidido a escapar del mundo gris que había inundado su vida y recordó entre la bruma lo fecundo de su vientre, que alojó hace treinta siglos a Jonás y mucho más tarde a Gepetto, y se desbordó la nostalgia. No quiso seguir pensando, no quiso idear estrategias ni hacer planes imposibles y dejó que su ancha cola de sirena se rozase con la arena de la playa, y allí se quedó varada, mirando a los hombrecillos que, venciendo el lógico miedo, se acercaron para verla.

Una inversión de futuro

Me cuentan que en Doha han construido una gran aguja de metal y que la han dispuesto verticalmente, con la cúspide afilada compitiendo con sus altos rascacielos. Dicen que cada día los camellos de Quatar desfilan bajo el arco que introduce el hueco de su base y que esto le produce una enorme satisfacción al gran señor del emirato y a los principales prohombres de la ciudad. Sin embargo apenas se habla del problema generado por la obra. Al parecer ha sucedido que los barrenderos han convocado una huelga para solicitar un aumento de sueldo que compensase la sobrecarga de trabajo que producían los cuadrúpedos con joroba, y que, en el curso de las manifestaciones programadas, la salvaje policía ha reprimido con tal dureza al movimiento sindical que, al final, media docena de trabajadores han sido detenidos y llevados hasta las negras mazmorras del régimen. Su sangre, dicen, embadurna ahora la base del monumento y me cuentan que por eso los camellos que se acercan ante el arco se dan la vuelta y se vuelven hacia el desierto, despojando así a la gran aguja de su teórica utilidad profética.

Charada de primavera


Habito en la primavera
y me muero si me desmayo.
Si sabes que doy a las flores
sus más intensos colores,
y que los pájaros cantan
desde el principio hasta el fin
de lo que duro en la agenda,
es fácil saber si estoy
o si mi tiempo ha pasado.
Aunque mi nombre me callo,
si apunto que soy un mes
y que voy detrás de abril
no queda más que añadir...
Yo creo que está muy claro:
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Es cierto, lo has acertado,
me dicen: "el mes de ____"