Canción del drogata

Le he visto llegar en moto.
Hoy vende a precio de oro 
viajes de blanco caballo.
Preparo la guita en silencio 
y se la entrego al pasar.
El antro umbroso en la tarde
protege su identidad.

- Te busqué en la cabalgata, 
siguiendo a Melchor o a Gaspar-
le digo, intentando un sarcasmo.

-Salimos con Baltasar. 
También nos gusta lo negro-
me contesta en la penumbra
y luego se gira en redondo
y se enfrenta con mi rostro
en el fondo del local:

-Es cierto, soy un camello,
un despojo, un traficante,
un viejo pirata sin mar.
En mi camino: matar,
ya no es algo prohibido.
Soy un bicho singular
un ser humano inmoral
y un drogata convencido.
Aunque me lleve a la tumba,
no pienso dejar de esnifar.

Morir no me da ningún miedo.
Por eso no voy a parar,
aunque acelere el final.

La droga es todo mi ser.
No pienso firmar la paz.
Que estoy de vuelta de todo.
Que no te quiero engañar.

Que es mi dosis mi tesoro, 
que mi ley es la omertá, 
mi dios el polvo de nieve 
y mi patria un sucio bar.

A Espronceda, estoy seguro,
la letra le va gustar...