Canción del drogata

Me ha visto llegar en moto.
Preparo la guita en silencio 
y se la entrego al pasar.
Hoy vende a precio de oro 
viajes de blanco caballo.
El antro umbroso en la tarde
protege su identidad.

- Te busqué en la cabalgata, 
siguiendo a Melchor o a Gaspar-
le digo, intentando un sarcasmo.

-Salimos con Baltasar. 
Nos gusta a rabiar lo negro-
me contesta en la penumbra
y luego se gira en redondo
y se enfrenta con mi rostro
en el fondo del local:

-Es cierto, soy un camello.
Esta es mi triste verdad.
Yo llevo la soga al cuello,
para que puedas tirar
y me enfrentes con el mono
una vez más.
Estoy en el pozo, cayendo.

Que es mi dosis mi tesoro, 
que mi ley es la omertá, 
mi dios el polvo de nieve 
y mi patria un sucio bar.